¡¡Vivir en Plenitud es Vivir de Verdad!!

¡¡¡Vivir en plenitud!!! Qué propuesta más alentadora e impactante procesó mi mente al escucharla por primera vez.

 

¿Qué es vivir  en plenitud?, ¿Cómo se vive en plenitud?, ¿Qué hacer para vivir en plenitud? Estas y muchas más preguntas asaltaban mi intelecto para definir y poder posicionarme para así, descubrir tan generosa y sabrosa propuesta.

 

Después de darle vueltas, y no pocas, llegué a la conclusión que voy a  compartir contigo.

 

Para mí fue un verdadero proceso de apertura y así, pude ver toda la magia que se movió cuando me propuse vivir plenamente. Dejándome de tanta crítica, de tanta mirada limitante, de salir de los conceptos cotidianos que resonaban en mi cabeza y estaban llenos de miedos. Sí, de verdaderos miedos. Miedo a no ser buena, a reconocer mis fallos, a que se descubriese que «mi vida de antes» no brillaba de buenas decisiones. Éstos  y algunos otros, aparecieron cuando decidí decir «SÍ a la plenitud».

 

Según fui dando pasos, fui descubriendo que todo lo que tenía en mi cabeza estaba construido por mi propia experiencia dentro de un paradigma de dualidad: «lo bueno y lo malo». Lo bueno se aplaude y lo malo se rechaza. Cuando descubrí que nada es bueno, ni malo, se me reveló una nueva mirada alentadora que me animó a continuar apostando por la vida en plenitud.

 

Te explico: La dualidad en la que se basaban mis experiencias no me ayudaba a aprender ni de lo «bueno», ni de lo «malo». Estaban tan distantes los dos conceptos que no me servían ni para crecer, ni  para crear una vida mejor para mí.

El concepto de lo «bueno» se refería a la manera establecida de como se debían de hacer las cosas, por lo cual el sentimiento de bienestar apenas lo podía gozar, «es lo que había que hacer». Sin embargo, cuando hacía algo «malo» tampoco me servía de gran ayuda en mi desarrollo y crecimiento, ya que el sentimiento de culpabilidad me invadía anulando todas las posibles lecciones de aprendizaje. Todo esto y muchas más experiencias, creadas en un verdadero paradigma de miedo, inseguridad, carencia y un largo etc, fueron conformando una verdadera creencia en mi interior: «Que no se podía vivir en plenitud».

 

Sin embargo, gracias y digo bien,  gracias a la meditación fui obteniendo un bienestar generalizado en mi vida. Hay cientos de estudios los cuales pueden avalar grandes y efectivos resultados. Pincha aquí para leer más sobre ello. Con la meditación comencé a ser consciente de lo anteriormente mencionado. Después de buscar y buscar esa plenitud que no hallaba en ninguna experiencia, entendí el verdadero significado o mejor dicho, el verdadero estado de PLENITUD.

 

Descubrí que la plenitud no es tener una vida de «color de rosa» sino más bien, es tener una vida llena de colores, matices, tramas y que todas esas manifestaciones que se presentan en mi vida no son para evitarlas, negarlas o esconderlas como antes hacía.

 

«Vivir en plenitud» me da la oportunidad de:

 

Si hay momentos de indecisión los vivo, no me avergüenzo por ello, ni los evito.

Si estoy triste por algún motivo producido por el devenir de mi vida, me permito sentir la tristeza e incluso pedir ayuda (antes no la mostraba, por lo que podrían pensar).

Cuando me enfado, que es cada día menos, lo observo sin buscar culpables y, si puedo, lo comparto con una mirada sin juicio.

Si me siento mal físicamente, cuido mi cuerpo y vivo esa experiencia como un aprendizaje de cuidado.

Si me equivoco, pido perdón, repercuta en el otro o en mí misma, y aprendo de ello asumiendo la responsabilidad correspondiente.

Si mi confianza se tambalea, la reconozco, la muestro y si es necesario pido ayuda sin sentirme de menos.

Y es más, incluso todos aquellos  momentos en los que todo va «bien» se manifiesta la verdadera sensación de plenitud, que no es otra que sentirse en Paz.

 

Los beneficios obtenidos son muchos, aquí comparto 5 contigo

 

Saber gestionar con mucha más conciencia cualquier situación.

Comenzar a disfrutar de la vida con todos esos «pequeños» detalles que cotidianamente nos acompañan.

Saber que no hay que hacer «grandes»proyectos, sino saber cual es el verdadero proyecto a realizar en cada momento de nuestra vida.

Calma, obtener esa calma interior que tantas veces anhelamos.

El estrés disminuye considerablemente, sintiéndonos mucho más abiertas/os a los cambios óptimos y necesarios para continuar viviendo en plenitud

 

La introducción de nuevos hábitos también es parte del cambio, los cuales se van incorporando a nuestra vida para así poder soltar los que ya no nos queremos mantener.

 

La alimentación es uno de los cambios a tener en cuenta. Una alimentación mucho más consciente y  mucho más saludable, aumentando nuestra energía física, ayudándonos a tener la mente también mucho más clara, con más creatividad, más calmada.

La observación de nuestros pensamientos, nuestro dialogo interno, no dejando a nuestra mente crear y crear pensamientos sin ningún tipo de gestión ni control por nuestra parte. Descubriendo nuestros pensamientos descubrimos nuestra forma de ver la vida y los resultados que obtenemos.

El cuidado de nuestra conversación, asumiendo la responsabilidad que nos corresponde, el poder de las palabras, la influencia sobre nuestra vida es enorme y hay que tenerlo muy en cuenta.

El poner límites. Comenzar a decir que «no» es también un hábito muy importante para nuestro proyecto de «vivir en plenitud»

Esto sería una pequeña introducción de lo que podemos lograr cuando decimos a la plenitud. 

 

Si quieres transitar la «vida en plenitud» y no sabes como dar el primer paso o cómo continuar caminando si ya has comenzado, ya sabes, estaré encantada de hacer un acompañamiento transpersonal  contigo.

 

Abrazos                    Piedad Cámara

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